Cruzando las puertas del cementerio

Si hubo un grupo grande en los 90 fue Pantera.

Y es que les tengo un cariño especial. Todavía les escucho a veces, sobre todo cuando la “prensa especializada” en rock va por ahí diciendo que ha aparecido un nuevo grupo muy bruto que va a revolucionar la escena del Metal. Gente como Korn, Disturbed, System of a Down o Linkin Park es deudora de los riffs sabbathianos del maltrecho Dimebag Darrell y la voz poderosa de Phil Anselmo. Y conste que no tengo nada en contra de esos “nuevos talentos” (excepto contra Linkin Park, que nos les soporto por ser adorados por los “modernillos” que se informan en Los40 Principales), pero las comparaciones siempre fueron odiosas.

He de reconocer que uno de los conciertos más brutales a los que he asistido nunca fue suyo, a mediados de los 90, en la gira del Far Beyond Driven. Fue en el antiguo pabellón de baloncesto del Real Madrid. Por entonces Pantera estaba en lo más alto, su reinado era indiscutible y sólo Machine Head les podía mirar de tú a tú. Recuerdo que me lo pasé muy bien con los teloneros, una banda de Death Metal llamada My Dying Bride, que me sorprendieron gratamente con su violín eléctrico. Tras media horilla de teloneros, se encendieron las luces, apuramos los kalimotxos y casi sin dar tregua empezó a sonar el riff de Cowboys From Hell. El pogo no se detuvo hasta la tercera o cuarta canción. Recuerdo que me tuve que salir varias veces del mogollón, la gente estaba estremecida. Recuerdo quitarme y anudarme a la cintura, de tanto sudor, mi vieja camiseta desteñida del Kings of Metal de Manowar que llevaba a todos los conciertos, y que todavía conservo… snif snif. Perdí la voz gritando durante las dos horas largas de concierto. No faltó ninguno de sus temas importantes, con lo que nos fuimos con la sensación de haber asistido al concierto de la década. Anselmo estuvo inconmensurable, saltando y animando en todo momento, y la guitarra de Dimebag fue realmente incendiaria.

El siguiente disco (The Great Southern Trendkill) ya no fue tan potente como los tres anteriores, aunque les mantuvo arriba. Luego el Reinventing the Steel, y a continuación vino la separación. Anselmo retomó Down, su proyecto paralelo con el guitarrista de Corrosion of Conformity, y los hermanos Abbott (Dimebag Darrell y Vinnie Paul) continuaron bajo el nombre Damageplan. Por separado nada fue lo mismo, y los trabajos de ambos son reprochables. El triste final llegó en diciembre de 2004, cuando un subnormal desequilibrado se lió a tiros en pleno concierto de Damageplan, hirió a dos personas y mató a otras cuatro, entre ellas al bueno de Dimebag. Otro mártir del rock and roll.

Sin contar con sus denostados discos de los 80, todo el mundo se inclina por los apoteósicos Vulglar Display of Power y Far Beyond Driven, pero mi album favorito fue siempre Cowboys From Hell, donde brillaban la canción que daba título y Cemetery Gates, sin duda una de las mejores canciones de los años 90.

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