Los hermanos Coen y la psicodelia

noviembre 15, 2008

quemar_despues_de_leerDespués de muchos meses sin acercarme por el cine, me dio la gana la semana pasada y fui a ver la última de los hermanos Coen: Quemar después de Leer.

La película es astuta y genial. No es sin duda la mejor película de los hermanos (supongo que difícilmente volverán a tocar la perfección como con Fargo o Muerte entre las flores), pero es muy entretenida y por momentos subliman la comedia como ya hicieron con El Gran Lebowski (ahhhh, ese Nota). La trama no engancha bien y fuerza las situaciones a través de sangrientos malentendidos que tienen bastante gracia. Sin embargo, sólo por la escena final donde se desenlaza a hachazos el absurdo argumento merece la pena ver la película.

Los actores han recibido duras críticas por poco creíbles. Clooney histriónico como casi siempre, como en su anterior trabajo con los Coen y la Zeta-Jones Crueldad Intolerable. John Malkovich no le va a la zaga en histrionismo a George, y Tilda Swinton que en su papel de esposa despechada, se pasa y de tanto cansa. El contrapunto lo ponen Frances McDormand que viene a hacer lo de siempre (es decir, casi todo bien), Richard Jenkins (el padre de A Dos Metros Bajo Tierra) que hace un personaje mohíno pero absolutamente enternecedor, y por último (aunque no es de mi devoción) Brad Pitt que se sale y hace el mejor papel de “tipo estúpido” de los últimos años.

Cuando empezaron los créditos finales de la película tenía una sonrisa de oreja a oreja, feliz por haber pagado 7 euros por un trágico disparate. Y cuál fue mi sorpresa cuando la canción que cerraba era la mítica “CIA Man” de los lamentablemente olvidados The Fugs, aquellos locos psicodélicos que fueron relegados por mitos de la categoría como la Velvet Underground de Lou Reed y John Cale, por Grateful Dead, Hendrix o Jefferson Airplane, y sobre todo por el patriarca de los sonidos experimentales de finales de los 60, Frank Zappa.

The Fugs ha sido una de las joyitas de mi colección psicodélica. Ahí también están los fantásticos The Move, el mítico disco de Tomorrow con Steve Howe (luego en Yes y Asia), HP Lovecraft y sus dos discos sesenteros (a cuál mejor), los californianos Quicksilver Messenger Service, y por supuesto algunos grupos del sonido Canterbury antes de convertirse al jazz progresivo (a saber: Soft Machine, Caravan, Khan, Gong o Henry Cow).

the_fugs

The Fugs tienen un par de discos muy interesantes (mejor el First Album). Mezclaban blues con pildorazos de humor, crítica social y rock primitivo que les hicieron diferentes, incomprendidos en su época. Canciones como Supergirl, Defeated o Kill for Peace son grandes, divertidas y controvertidas. Me alegra que los Coen hayan recuperado unos clásicos como The Fugs para su banda sonora, y que lo hayan hecho con “CIA Man“, una de mis favoritas. Llevo toda la semana buscando rarezas y escuchando sus discos y me ha dado por ampliar su escasa discografía aunque sea con el Azureus. Espero que vosotros hagáis lo mismo y este gran grupo salga de su nicho en las tinieblas del rock.

Estoy feliz de vuelta a la psicodelia!!!

Hyde Park, Bill Bruford y un solo de batería en Woodstock

octubre 28, 2008

Últimamente he estado escuchando bastante a King Crimson, uno de mis grupos cabecera. Todavía recuerdo, Marta, cuando por mi 21 cumpleaños me regalaste el fantástico “Lark’s Tongues in Aspic“. Vaya regalo raro te pedí, eh? Violines, mellotrones, bajos oscuros, guitarras extravagantes… Era el primero de muchos discos progresivos/psicodélicos que devoré por aquella época.

Un hallazgo el montaje que he encontrado en el prodigioso YouTube. La formación inicial de los Crimson abre un concierto de los Rolling Stones en Hyde Park. 650.000 personas abarrotaban el parque. Corría julio de 1969. John Lennon había declarado que In The Court of the Crimson King era el album más importante de ese año. Aquel concierto en el pulmón de Londres significaba la presentación de la nueva formación de los Stones tras la muerte de Brian Jones, con un Mick Taylor que abandonaba los Bluesbreakers de John Mayall para liderar las guitarras de los mejores años stonianos. King Crimson emergieron en el panorama del hard rock con 21st Century Schizoid Man.

Pero no es de esto de lo que quería hablar en este post. Los fans de King Crimson amamos especialmente sus álbumes de 1973-1974, o lo que es lo mismo: Lark’s Tongues in Aspic, Starless and Bible Black y Red. Al escuchar de nuevo la famosa trilogía he redescubierto los sonidos de Bill Bruford, batería que participó en los mejores álbumes de Yes (Fragile y Close to the Edge), y que en el rey carmesí le supo aportar a la guitarra de Robert Fripp un toque exótico y muy especial.

Bill Bruford no es un tipo que aparezca destacado en las listas de bateristas más importantes de la historia del rock. Sin embargo, se le menciona siempre como uno de los más influyentes. He estado repasando alguna de esas listas que hay por internet, y en la mayoría coinciden John Bonham, Keith Moon y Neil Peart de Rush entre los primeros (vaaale, aceptamos barco, son ciertamente mejores…). Bill Bruford lo máximo que se acerca es al noveno lugar… Pero, ¿qué pasa con canciones tan deliciosas como “One More Red Nighmare” o “The Talking Drum” ?… Lo cierto es que nunca tuvo un solo por el que ser recordado…

Algo que sí tuvo John Bonham y su célebre Moby Dick, incluido en el segundo album de Led Zeppelin. También Ian Paice, que con The Mule eclipsaba de manera apoteósica a Blackmore y compañía en uno de los directos más brillantes de la historia del rock, el “Made in Japan” de Deep Purple. Tal vez sean estas dos canciones las más repetidas por los aficionados a la batería como los mejores solos de la historia.

Lo más sorprendente de estas listas es que faltan mis dos bateristas preferidos de todos los tiempos. Robert Wyatt, de Soft Machine; y Michael Shrieve, de los primeros Santana. El solo de éste último en la mítica Soul Sacrifice es uno de los momentos más memorables del concierto del mexicano en Woodstock 69. Y sin duda, mi solo de batería favorito de siempre.

Sin odio, no hay rock and roll

septiembre 25, 2008

La semana pasada fui a las fiestas de Oviedo con unos amigos, a disfrutar de la Semana Grande de San Mateo. Como más de 10 horas encerrados en el coche (entre ida y vuelta) dan lugar a escuchar unos cuantos disquitos, cada cual aportó los suyos. Hubo polémicas varias, que iban desde La Quinta Estación (¿##?) a The Strokes. Lamentablemente sólo hubo consenso con Bob Marley y su post-mortem “Legend” de grandes éxitos, que sonó varias veces.

En una parada fisiológicamente necesaria, revisé los cedés disponibles. Salvo dos o tres pop-cacas actuales (Amaral, “Por la Boca Vive el Pez” del machacón Fito…), la mayoría eran interesantes: “Houses of the Holy” de Led Zeppelin, “Santa Compaña” de Los Suaves, el salvaje “Rock Transgresivo” del rey de Extremadura…

Mis aportaciones fueron tres: “Jailbreak” de Thin Lizzy, “LA Woman” de The Doors, y “El corazón es un animal extraño” de Los Ilegales.

Éste último ni siquiera se puso. Coño!!! Íbamos a Asturias, cuna de Los Ilegales!!!. Tal vez era el disco que más me apetecía oír. Este verano me compré por fin el cedé, sustituyendo la mal grabada cinta TDK en que lo había machacado los últimos 10 años.

Qué gran grupo Los Ilegales. Su alma máter, Jorge Martínez, tenía claro que su música sonaría diferente. Guitarras afiladas con rock y blues, tamizadas con letras irreverentes. Sus violentos conciertos se convertirían en su seña de identidad. “Ilegales“, “Agotados de esperar el fin“, “Todos están muertos” o “Chicos pálidos para la máquina” son álbumes perversos y muy divertidos. El “Chicos pálidos…” contenía la canción Al Borde, que sonó bastante allá por el 88. Incluso fue incluida por la discográfica EMI en el más famoso recopilatorio popero de la época (Boom 4). Precisamente por esa canción les descubrí yo (sigo conservando la cinta original), pero no fue hasta 1995 cuando me convertí en fan del rock macarra de Jorge Martínez, el año que sacaron El corazón es un animal extraño“. Míticas la canción que da título y la delicada “En el Parque de Invierno“.

Al hacer este post me he tirado un buen rato en YouTube viendo directos de la banda, algunos fabulosos, otros mejores aún.

Ha sido un hallazgo muy divertido encontrar una aparición suya en algún programa de TVE en 1983. Se atreven con la canción “Problema Sexual“, una de las más controvertidas de toda su discografía. Al final de la actuación Jorge grita con toda su rabia rocanrolera:

“Señora, si no le gusta mi careto, cambie de canal!!!”

Más directo no se puede ser. Jorge no puede callar, por sus venas corre tanto rock and roll como rabia contra la sociedad que vive y le hace sufrir. Sin ese odio, su rock no sería posible.

Este momento televisivo me ha hecho recordar una de las provocaciones más grandes de la historia del rock. También la he encontrado en el dichoso Youtube.

Allá por 1963, cuando Los Beatles eran los personajes más famosos de la tierra, John Lennon, en directo ante la Reina de los británicos, le pide al público de los asientos baratos que aplauda. Pero al resto, que ha pagado por las entradas más caras del teatro (entre ellos la propia Reina), les pide que hagan sonar sus joyas.

Después de espetar una frase tan dura John sonríe y pone cara de no haber roto un plato. Comienzan a tocar Twist and Shout. La “real” indirecta pasó a la historia.

Grandes Jorge y Lennon!!!

Cruzando las puertas del cementerio

agosto 8, 2008

Si hubo un grupo grande en los 90 fue Pantera.

Y es que les tengo un cariño especial. Todavía les escucho a veces, sobre todo cuando la “prensa especializada” en rock va por ahí diciendo que ha aparecido un nuevo grupo muy bruto que va a revolucionar la escena del Metal. Gente como Korn, Disturbed, System of a Down o Linkin Park es deudora de los riffs sabbathianos del maltrecho Dimebag Darrell y la voz poderosa de Phil Anselmo. Y conste que no tengo nada en contra de esos “nuevos talentos” (excepto contra Linkin Park, que nos les soporto por ser adorados por los “modernillos” que se informan en Los40 Principales), pero las comparaciones siempre fueron odiosas.

He de reconocer que uno de los conciertos más brutales a los que he asistido nunca fue suyo, a mediados de los 90, en la gira del Far Beyond Driven. Fue en el antiguo pabellón de baloncesto del Real Madrid. Por entonces Pantera estaba en lo más alto, su reinado era indiscutible y sólo Machine Head les podía mirar de tú a tú. Recuerdo que me lo pasé muy bien con los teloneros, una banda de Death Metal llamada My Dying Bride, que me sorprendieron gratamente con su violín eléctrico. Tras media horilla de teloneros, se encendieron las luces, apuramos los kalimotxos y casi sin dar tregua empezó a sonar el riff de Cowboys From Hell. El pogo no se detuvo hasta la tercera o cuarta canción. Recuerdo que me tuve que salir varias veces del mogollón, la gente estaba estremecida. Recuerdo quitarme y anudarme a la cintura, de tanto sudor, mi vieja camiseta desteñida del Kings of Metal de Manowar que llevaba a todos los conciertos, y que todavía conservo… snif snif. Perdí la voz gritando durante las dos horas largas de concierto. No faltó ninguno de sus temas importantes, con lo que nos fuimos con la sensación de haber asistido al concierto de la década. Anselmo estuvo inconmensurable, saltando y animando en todo momento, y la guitarra de Dimebag fue realmente incendiaria.

El siguiente disco (The Great Southern Trendkill) ya no fue tan potente como los tres anteriores, aunque les mantuvo arriba. Luego el Reinventing the Steel, y a continuación vino la separación. Anselmo retomó Down, su proyecto paralelo con el guitarrista de Corrosion of Conformity, y los hermanos Abbott (Dimebag Darrell y Vinnie Paul) continuaron bajo el nombre Damageplan. Por separado nada fue lo mismo, y los trabajos de ambos son reprochables. El triste final llegó en diciembre de 2004, cuando un subnormal desequilibrado se lió a tiros en pleno concierto de Damageplan, hirió a dos personas y mató a otras cuatro, entre ellas al bueno de Dimebag. Otro mártir del rock and roll.

Sin contar con sus denostados discos de los 80, todo el mundo se inclina por los apoteósicos Vulglar Display of Power y Far Beyond Driven, pero mi album favorito fue siempre Cowboys From Hell, donde brillaban la canción que daba título y Cemetery Gates, sin duda una de las mejores canciones de los años 90.

Buscando mi destino

agosto 6, 2008

Si alguien no ha visto todavía la película Easy Rider no sé a qué está esperando.

Hoy, en vez de echarme la siesta, la he vuelto a ver, y ya he perdido la cuenta de las veces que lo he hecho desde que me compré el DVD. ¿Treinta? ¿Cuarenta?

Hay que verla no sólo por ser un mito, por ser un icono de la contracultura americana de los años 60. Hay que hacerlo también por la excelente banda sonora que acompaña cada una de las imágenes.

Puede parecer que el argumento no daría mucho de sí: dos tipos trapichean con cocaína, hacen un buen negocio, se compran unas motos tipo chopper y emprenden un viaje con ellas por la américa profunda. Pero Dennis Hopper (director de la película) y Peter Fonda (protagonista principal y guionista del proyecto) le dan un toque casi mágico a ese viaje iniciático, le echan huevos y se despachan a gusto sobre el mundo de las drogas (los protagonistas son traficantes y tienen al final un escarceo muy chungo con el LSD), los ideales hippies, la américa granjera más retrógrada, la represión de la autoridad… El ansia de libertad se convierte entonces en el leit-motiv de la película y a través de la música y los fantásticos paisajes que contemplan a bordo de las motos vas sucumbiendo, casi hipnotizado, hasta el fatal desenlace final.

La banda sonora se sale en todos los sentidos. Hendrix, The Band, Electric Prunes, The Byrds… se integran magníficamente en el viaje de los dos moteros traficantes. La película empieza con The Pusher y casi seguido Born to Be Wild, ambas canciones de Steppenwolf, un comienzo así sólo puede deparar algo bueno. Hace poco Peter Fonda decidió poner a la venta una nueva versión del DVD con una duración mayor, exclusivamente para recuperar canciones que fueron eliminadas en el montaje original, con gente como Bob Dylan o David Crosby.

Os dejo uno de los mejores momentos chopper con el fantástico folk psicodélico “I Wasn’t Born to Follow” de los Byrds de fondo:

Para el que quiera ver la película online, sin necesidad de comprarla o piratearla, lo podéis hacer aquí:

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Psycho Killer

agosto 5, 2008

A mediados de los 70, en la época dorada del CBGB de New York, cuando Tom Verlaine, Patti Smith y Blondie eran los putos amos de la ciudad, aparecieron cuatro chavales de Rhode Island teloneando a mis adoradísimos Ramones. Se llamaban Talking Heads.

Firmaron un brillante album debut en el 77 a base de grandes pildorazos punk, como este Psycho Killer, para convertirse a partir del segundo largo en iconos de la new wave junto a The Police y los Jam de Paul Weller.

A David Byrne, cantante y líder intelectual, le dio en los 80 por explorar nuevos sonidos (electrónica, world music, funky, latina…), y ahí sigue, pero actualmente aburre. Del resto del grupo cabe destacar a Tina Weymouth, una de las bajistas más interesantes del rock. Hasta que Kim Deal no fundó los Pixies o Sean Yseult no conoció a Rob Zombie ninguna mujer había tocado el bajo con un estilo tan especial.

Las mujeres más morbosas del Rock

julio 12, 2008

Hace unos días tuve una discusión absurda con un amigo. Comentó que Alisson Mosshart de The Kills le parecía una de las mujeres más morbosas del rock actual. The Kills no es que sea precisamente una banda que me haya interesado nunca, es una banda más del montón, por eso no había visto más que un par de fotos de la susodicha Allison.

Y no es que la tipa en cuestión sea un coco, pero tampoco se trataba de subirla al olimpo de las mujeres más bellas del rock. Yo respondí que la rockera más morbosa de la actualidad era mi adorada Juliette Lewis. Que no me cansaba de ver sus vídeos en Youtube y que sus discos no son maravillas, que no descubren nada nuevo en el rock, pero se escuchan bien y me entretienen más que trabajos de oportunistas como Arcade Fire, Maximo Park, Kaiser Chiefs o los Libertines/Babyshambles del subnormal de Pete Doherty.

Luego mencionó a una tal Sharin Foo, de The Raveonettes. No le repliqué. Había escuchado el disco, pero no había visto foto alguna de la tal Sharin. Sólo puedo decir de ella: bien, aceptable. A continuación Amanda Palmer de The Dresden Dolls, Mira Aroyo de Ladytron y Meg White, la tetuda mitad de los White Stripes, hermanísima del genio Jack White.

Salvo con esta última (como podéis comprobar en esta foto, por dos razones obvias), no pude meter baza, no las había visto. Y me parecía una locura la conversación. Entonces empezó la polémica, y pasamos del rock actual a cualquier rockera de la historia. A cada nombre que iba sugiriendo, yo le espetaba otro en la cara.

A Shirley Manson (de Garbage) le esperaba otra pelirroja más perturbadora, Poison Ivy de The Cramps. Cuando mencionó a Nina Persson de los suecos Cardigans, yo le lancé el nombre de la rubia más famosa del punk neoyorkino, Debbie Harry de Blondie. Kate Jackson de The Long Blondes fue la siguiente, a lo que respondí con Joan Jett. Siguió extrambóticamente con Beth Gibbons de Portishead y Kathleen Hanna líder de Le Tigre y antes de Bikini Kill. Mi contraataque fue Gwen Stefani de No Doubt, y la diosa de los 80 Lita Ford, Cherie Currie o cualquiera del resto de las Runaways.

Está claro que mi amigo es un salido. Propuso a Donita Sparks, Siouxsie, PJ Harvey, Courtney Love (¡¡¡¿Courtney Love?!!! Por favoooor!!!!), Sheryl Crow, Christina Rosenvinge, Kim Deal (ex-Pixies, ahora The Breeders), una tal Gwenna de un grupillo llamado The Pipettes

Me abrumó con un montón de nombres más, de los que ahora sólo recuerdo los que he puesto aquí. Por mi parte surgieron otros tantos, aunque sólo me dio la razón en dos de ellos: Wendy James (de Transvision Vamp) y Grace Slick (de Jefferson Airplane). Entiendo que para gustos están los colores, y la verdad desconocía esta faceta de depravado de mi amigo (¡¡¡¿Courtney Love?!!!, ¡¡¡¿Christina Rosenvinge?!!!), pero me alegra que nos pusiéramos de acuerdo en esos dos nombres. Y que además los pusiéramos en lo más alto de la lista.

Tras media hora de discusión sobre los atributos (no sólo musicales) de cada una, comenzamos a discutir sobre quién debía ser la primera. ¿Grace o Wendy? ¿Wendy o Grace? Lo dejamos en tablas. Esa discusión eran palabras mayores.

Héroe de los 80

julio 8, 2008

Mira que veo poco la tele, pero esta tarde me ha dado por hacerlo y me he encontrado con un anuncio de Coca Cola. Y para mi sorpresa, aparecía Loquillo.

El spot tiene su gracia. Referencias al baby boom, la empanadilla de Móstoles, los pantalones pitillos, monopatines, pelos cardados… Y en medio de esa vorágine de iconos de los jóvenes de los años 80, aparece nuestro héroe barcelonés peinándose el flequillo y posando con ese aire chulesco que le caracteriza mientras su propia voz en off susurra: “Rock & Roll Star”.

Todo un homenaje a los jóvenes de los años 80, en los que me incluyo. Esos que hemos crecido ya y soportamos difícilmente la hipoteca aunque llevemos 10 años trabajando y nos acabemos de independizar, que mantenemos el síndrome de Peter Pan –hoy aguanto 10 copas, footing 10 kilómetros… a pesar de tener 20 kilos de más y sólo cuatro pelos en la cabeza–, que seguimos guardando vergonzosas reliquias en forma de cassettes de grupos abominables de la época (tipo Azul y Negro, Rick Astley o The Human League) pese a que ya no podemos escucharlos en ningún aparato, esos nostálgicos que hemos petado casi todos los días durante casi dos años la obra de teatro Espinete No Existe en la Gran Vía de Madrid… Además, todo el spot transcurre con el hilo musical de una versión muy entrañable de una de las canciones más exitosas de la década, y por tanto de las más horteras de la historia de la música: “Gold” de Spandau Ballet.

En fin. Pues en este guiso tan ochentero y sin desentonar sale mi héroe de los 80, Loquillo, haciendo de sí mismo. “La pela es la pela, nen”… y al Loco le vienen bien los talegos de Coca Cola para seguir con sus proyectos más personales: el último, la producción del documental de cine “Mujeres en pie de guerra”, que reivindicaba a las mujeres clandestinas perseguidas por el régimen franquista.

Siempre fui muy fan de El Loco. Me arrepiento haber ido al Rock in Rio y haber cedido a la presión de los amigos por ver a la sosita Alanis Morrisette en vez de a Loquillo, ya que coincidían en escenarios diferentes a la misma hora. La clase y actitud rockera del de Clot son inmensas, y por lo que he visto en los resúmenes de La2 de televisión no tuvo que estar nada mal el concierto.

Sólo un detalle tengo que reprocharle. Hace unos meses declaró que nunca más volvería a tocar en directo el tema La Mataré, tal vez la mejor canción de toda su discografía al frente de Los Trogloditas. La excusa, el respeto al sexo femenino en un contexto donde los asesinatos machistas están a la orden del día. Loable compromiso, aunque supongo que todas las fans del Loco se habrán sentido muy decepcionadas al no poder escuchar nunca más uno de sus clasicazos en sus directos.

Uhhhhhhhhhhh,
A punta de navaja, besándola una vez máaaaaaaas….

Hay tanto idiota ahí fuera (y aquí dentro)

julio 4, 2008

Así termina el estribillo de una de las mejores canciones del único disco de Vetusta Morla. La canción: Sálvese quien pueda. El disco: Un Día en el Mundo.

No sé qué tiene este grupo, pero me tiene totalmente enganchado. Algunos les comparan con Los Piratas, otros con Maga, incluso los más ambiciosos les llaman los Radiohead españoles. Y tengo que decir que es todos y es ninguno. Vetusta Morla tiene su propio estilo, su propio sonido, su propia personalidad marcada sobre todo por la original voz de su carismático líder Pucho.

Tengo que reconocer que había oído su nombre durante años como la gran promesa del rock independiente español en el circuito de conciertos de Madrid (Sala Sol, Caracol, Clamores, Galileo, La Boca del Lobo…). Pero nunca les atendí hasta que leí que Jairo Zavala se convirtió en la estrella invitada en el concierto de presentación de su primer disco en la sala Joy Eslava, en Abril de este mismo año. Y si el guitarrista de La Vacazul se interesaba por estos tipos es que algo bueno había detrás.

Y vaya si así era. Ahora no me puedo quitar de la cabeza las hipnóticas atmósferas que crean junto con esos versos intensos y emocionantes. Un Día en el Mundo es de esos discos que escuchas del tirón la primera vez y que vas saboreando despacito, canción tras canción, tras la segunda audición. Y entonces “Al Respirar”, Año Nuevo“, “Autocrítica”, “Sálvese Quien Pueda” o “Copenhague” pasan a formar parte de tu vida para siempre.

Fui un idiota por dejar pasar infinidad de conciertos suyos por prejuicios a etiquetas absurdas como indie o promesa del rock español. Y ahora me muero por verles en directo. Es probable que me acerque a Manzanares el Real el primer fin de semana de agosto, que tocan gratis en las fiestas del pueblo.

Vete a tomar por el culo, Bush!!!!!

julio 3, 2008

Espetando esa frase terminó el conciertazo de Neil Young hace unos días en el Rock in Rio 2008 en Madrid. Habían sido más de 2 horas de excitación y actitud rockera auténtica. Tras despedirse y abandonar el escenario por unos cinco minutillos, el canadiense volvió con un bis mítico: el A Day in The Life de The Beatles más bestia que he oído jamás. Su guitarra sonó enfermiza y distorsionada hasta el paroxismo. Supongo intentaba denunciar el caos mundial actual a través de una de las canciones que mejor describen el absurdo y la sinrazón informativa en la gente de a pie. Después de casi 10 minutos de locura agitando con su guitarra los acordes del clásico beatle, empezó a morder las cuerdas de acero de su Gibson hasta romperlas, golpeó uno de los micrófonos con la guitarra y terminó cogiendo un teléfono rojo que presidía el escenario desde el principio del concierto (y que nadie acertábamos a saber qué hacía allí) para gritar desaforadamente al otro lado de la línea: “¿Bush? ¿Bush? ¿Bush?” Al no recibir respuesta mandó a la mierda al presidente de los USA: “Fuck you, Bush”. Y el teléfono quedó roto sobre el suelo del escenario mientras el bueno de Neil se despedía sonriente y agradecido brazos en alto.

Fue el final perfecto. Un chute de energía y compromiso de futuro inconformista. En el entorno perfecto, un Rock in Rio que proclama un mundo mejor. La catarsis perfecta entre un público totalmente entregado y el hippie de Toronto, que no defraudó a nadie.

La verdad es que tenía muchas ganas de verle en directo. Incluso a pesar de sus sesenta y dos tacos y de que los excesos le han llevado a un estado de salud endeble (hace relativamente poco en 2005 un aneurisma le dejó ligeramente tocado). Pero por lo demostrado en el escenario se mueve como nadie, se deja la piel en cada riff y sigue manteniendo fuerte su voz personalísima. Por momentos pareció poseído por el mismísimo espíritu de Woodstock y quería retrotraernos a aquel mítico agosto del 69 e incendiarnos con su rock violento. Muchas jóvenes promesas del rock actual (tipo Arctic Monkeys, The Strokes, The Killers, Wolfmother, Black Mountain…) podrían aprender de la actitud encima del escenario de esta bestia rockera sexagenaria.

De un concierto para la historia destaco el fantástico comienzo con “Mr.Soul” de su época con Buffalo Springfield, la quebradiza “The Needle and the Damage Done” y el banjo de “Old Man” del Harvest, el country inconsolable “Too Far Gone” de ese gran disco de los 80 que fue Freedom, “Love and Only Love” una de sus mejores canciones de los 90 del Ragged Glory que inmortalizó durante más de 10 minutos y pasó a convertirla en un himno, una larguísima aunque maravillosa “No Hidden Path” que no conocía de su último disco Chrome Dreams II, y cómo no, mi preferida de siempre “Hey Hey My My (Into The Black)”.

Se echaron en falta clasicazos como Southern Man, Rockin’ in the Free World, Cowgirl in the Sand, Like a Hurricane, Cortez the Killer, PocahontasPero qué cojones, el concierto fue de 10. Esperemos que regrese pronto.

Un último detalle, después de ver los resúmenes en TVE y los vídeos de La2 subidos en YouTube tengo que decir que los comentarios de Toni Garrido y Ángel Carmona me parecen lamentables y que estropean el conjunto . Por Dios, dejen de hablar gilipolleces mientras suena auténtico rock&roll!!!


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